La práctica de zazen
es la esencia del Budismo Zen. Sin zazen no hay Zen. Zazen es la práctica
de Buda, la práctica del Despertar de la conciencia. Gracias a
Zazen encontramos una gran libertad interior y una gran energía
en nuestra vida.
Antes de sentarnos en zazen conviene tener presente algunos aspectos prácticos
que nos facilitaran la concentración y la estabilidad. Estas recomendaciones
conciernen a la verdadera sala de meditación transmitido por los
Maestros Zen. A partir de estos consejos, cada uno debe aplicar los que
considere más convenientes para sus circunstancias.
El lugar.
Para hacer Zazen conviene una habitación
silenciosa y, en la medida de lo posible, dedicada únicamente
a Zazen. No debe ser demasiado oscura ni demasiado luminosa, ni demasiado
cálida ni demasiado fría (Demasiado es el origen de todas
las perturbaciones). La simplicidad y la limpieza deben ser protegidas.
En un altar situado en el centro, se coloca una imagen de Buda, de un
Bodisatva o de un santo. De esta manera, ningún demonio ni ningún
espíritu maléfico podrá perturbaras. Quemad incienso,
encended una vela y ofreced flores. Los Budas y Bodisatvas que preservan
la enseñanza auténtica proyectarán su luz sobre
ese lugar y lo protegerán. Si lo hacéis así, ese
lugar, por pequeño que sea, se convertirá en un verdadero
Dojo, en un lugar de alta dimensión espiritual.
¿Cómo sentarse?
Caminamos así hasta llegar a nuestro
sitio. Por lo general, en los Dojos Zen tradicionales, cada practicante
tiene un lugar determinado. En el se encuentra un zafu (cojín
de Zazen) y un zafuton (especie de estera o cojín plano). El
zafu es un objeto altamente apreciado y respetado en el Zen. No es un
cojín vulgar, sino el asiento del Buda. El origen del zafu se
remonta al Buda Shakyamuni. Se cuenta que antes de inmovilizarse en
Zazen, el Buda se fabricó un cojín de hierbas secas, con
el fin de poder bascular la pelvis hacia adelante y poder apoyar con
fuerza las rodillas en el suelo. De esta manera se consigue una postura
estable y equilibrada y una curva lumbar justa. El zafu nunca debe ser
golpeado con el pie, ni arrojado, ni maltratado.
Cuando llegamos delante del zafu saludamos con las palmas de las manos
juntas (gassho), manifestando así nuestro respeto hacia el lugar
en el que nos convertiremos en Buda y nos situamos delante de nuestro
zafu, frente al muro, una vez que hemos bordeado el zafu por la izquierda.
Nos sentamos sobre el zafu tranquilamente, sin precipitación
y sin dejarnos caer como un peso muerto. Controlamos el movimiento que
nos conduce de la posición erguida a la posición sedente.
Nos sentamos justo en el centro del zafu, ni demasiado a la izquierda
ni demasiado a la derecha, ni demasiado al borde ni demasiado atrás.
Para Zazen existen dos posturas posibles: loto y medio loto. Dogen Zenji
escribe en el Fukanzazengi: "Para la postura de loto poned primero
vuestro pie izquierdo sobre el muslo derecho y el pie derecho sobre
el muslo izquierdo. Para la postura de medio loto, contentaros con presionar
vuestro pie izquierdo contra el muslo derecho.
A parte de estas dos posiciones; son válidas para Zazen, la postura
llamada Seiza, que es un sentarse sobre los talones, con apoyo de banquillos,
sujeta-barbillas, etc.
Lo esencial de Zazen es que las rodillas se apoyen fuertemente en el
suelo y las nalgas sobre el zafu. Este triángulo es la base de
la postura de Zazen.
Una vez que hemos tomado bien esta posición de piernas debemos
estirar completamente la columna vertebral, estirar la nuca y recoger
la barbilla. Encerramos los dedos pulgares en los puños, colocamos
estos sobre las rodillas, vueltos hacia arriba y nos balanceamos de
izquierda a derecha, siete u ocho veces. Comenzamos con una oscilación
amplia y poco a poco vamos disminuyendo la amplitud, al igual que un
péndulo, hasta recuperar la perfecta verticalidad...
¿Cómo inmovilizarse?
Una vez que estamos seguros de la estabilidad
de la postura y de la verticalidad de la columna vertebral, hacemos
gassho, inspiramos por la nariz y nos inclinamos en gassho al mismo
tiempo que espiramos por la boca. Al inspirar volvemos a la vertical
y disponemos las manos de la siguiente manera: la mano izquierda sobre
la mano derecha, palmas hacia arriba.
Los dedos pulgares se tocan suavemente, formando una línea completamente
horizontal. Si la postura de las piernas es correcta, las manos están
apoyadas en los talones de los pies. El tono muscular de las manos es
muy importante. Antes de inmovilizarnos totalmente, inspiramos con fuerza
por la nariz y espiramos por la boca vaciando los pulmones del aire
viciado. Esta respiración se repite dos o tres veces. Después
de lo cual nos inmovilizamos absolutamente y respiramos por la nariz,
en silencio y con delicadeza.
¿Cómo hacer zazen?
Zazen significa: Absorción de la conciencia
en su propia luz original a través de una estabilidad perfecta
del cuerpo y de la mente. Para conseguir este apacible equilibrio debemos
tener en cuenta tres aspectos fundamentales:
1. Posición corporal justa.
2. Respiración justa.
3. Actitud de la conciencia justa.
Posición corporal justa:
A parte de las indicaciones dadas anteriormente, debemos tener en cuenta
también los siguientes puntos:
" La postura de loto es, por excelencia,
la postura de Zazen. En el caso de que encontréis una imposibilidad
a la hora de tomar esta postura, debéis consultar con un Maestro
Zen, que es la persona mas cualificada para indicaros el proceso a seguir.
En la postura de loto, los pies presionan sobre cada muslo unas zonas
que contienen importantes puntos de acupuntura correspondientes a los
meridianos del hígado, vesícula y riñones, estimulándolos
y fortaleciéndolos.
" La pelvis debe estar basculada hacia adelante a nivel de la quinta
vértebra lumbar. De esta manera la masa de los órganos
internos queda libre y colocada hacia adelante, lo cual les permite
un funcionamiento más óptimo y al mismo tiempo aligera
la carga de la columna vertebral.
" La columna vertebral debe estar lo más derecha posible,
respetando sus curvas naturales. En el Zen se dice: Empujad el suelo
con las rodillas. Empujad el cielo con la coronilla.
" La barbilla debe estar recogida y la nuca estirada.
" La nariz se encuentra en la misma línea vertical que el
ombligo.
" El cuello esta relajado y los hombros caen naturalmente.
" La boca esta cerrada, sin crispación. Las mandíbulas
se tocan. La extremidad de la lengua toca el paladar superior durante
zazen.
" Los ojos están semicerrados, la mirada se posa, sin fijarse,
a un metro delante de sí. La mirada esta, de hecho, vuelta hacia
el interior. No se mira nada, aunque se ve todo.
" La cabeza tampoco debe caer hacia adelante ni hacia atrás,
sino permanecer justo sobre los hombros.
" Los dedos pulgares no deben desplomarse ni subir, sino permanecer
en una horizontalidad perfecta.
Respiración justa:
La respiración Zen desempeña un papel fundamental en la
meditación y en todas las acciones de la vida cotidiana Ante
todo va dirigida a establecer un ritmo lento, poderoso natural. Esta
respiración esta esencialmente basada en una espiración
larga y profunda.
Como hemos dicho antes, al principio de Zazen hay que inspirar varias
veces por la nariz y espirar por la boca. A partir de aquí la
respiración debe volverse completamente silenciosa y nasal. Muchos
principiantes me preguntan: "¿Debo controlar o forzar mi
respiración?" Mi respuesta es siempre: "Sólo
se puede controlar aquello que se conoce íntimamente".
Lo primero que un principiante debe hacer es observar atentamente su
respiración y volverse íntimo con ella.
Las zonas más importantes que actúan directamente sobre
la respiración son: caja torácica, músculos dorsales,
músculos pectorales, diafragma, músculos intercostales
y músculos abdominales.
Según el nivel de actuación de estas zonas, podemos decir
que existen tres tipos esenciales de respiración:
Torácica. Es la más superficial de todas. La inspiración
predomina sobre la espiración. Es una respiración propia
de personas excitadas y excitables. En esta respiración interviene
la caja torácica, los músculos pectorales y, muy débilmente,
el diafragma.
Diafragmática. La espiración se vuelve ya mas profunda
debido a la presión que los músculos intercostales ejercen
sobre la caja torácica, vaciándola un poco más.
Esta respiración supone un diafragma flexible, lo cual requiere
una cierta relajación de los músculos dorsales. Mi experiencia
en el Dojo me ha hecho comprobar que la mayoría de las personas,
en la época moderna de las grandes ciudades, llegan con un diafragma
rígido que impide una espiración larga y profunda. El
primer paso consistiría pues en suavizar la tensión del
diafragma.
Abdominal. En la respiración abdominal se continúa el
oleaje muscular provocado por la presión que la caja torácica
ejerce sobre el diafragma, y éste a su vez, sobre los músculos
abdominales. Esta respiración supone un gran vaciado de los pulmones
y por lo tanto una mayor cantidad de aire nuevo al inspirar. En esta
inspiración, la espiración es mas larga y potente que
la inspiración. El oleaje muscular puede ser prolongado hasta
el bajo vientre, hasta el llamado HARA o KIKAITANDEM (océano
de energía) en japonés.
Esta es la respiración propia de Zazen, hacia ella debemos tender.
Pero hay que tener cuidado. Muchos practicantes se equivocan en este
punto, ya que intentan forzar una espiración larga y potente
sin comprender antes el mecanismo completo de la respiración.
Si, por ejemplo, el diafragma esta contraído e intentamos presionar
en los abdominales, esto provocara un gran conflicto interno en el cuerpo
y en la conciencia, ya que el oleaje muscular ha quedado interrumpido
en el diafragma y sin embargo se presiona en los abdominales. Es mejor
seguir íntimamente el recorrido de este oleaje y no obstaculizarlo
ni querer ir mas deprisa de lo que marca su ritmo natural.
Sea como sea, la respiración es un asunto delicado que requiere
consejos directos de un Maestro Zen.
En líneas generales, tras la espiración viene naturalmente
la inspiración. Con la practica podemos concentrarnos en desarrollar
una espiración cada vez mas larga y profunda. Esta espiración
desarrolla una gran energía en la cintura, en los riñones
y en la cadera.
Todas las artes marciales se fundaron tradicionalmente sobre esta respiración.
El aire contiene la energía del cosmos. Recibimos esta energía
a través de nuestros pulmones y de cada una de nuestras células.
Es muy importante, pues, saber respirar. Ordinariamente respiramos 15
o 20 veces por minuto, de una manera superficial puesto que solo utilizamos
una parte de nuestra capacidad pulmonar. Una respiración profunda
y completa no se efectúa solamente al nivel de la caja torácica,
como hemos visto, sino que debe apoyarse también en el abdomen.
Gracias a la práctica de Zazen en una postura corporal justa,
esta respiración se vuelve poco a poco habitual en nuestra vida
cotidiana e incluso durante el sueño.
Esta respiración Zen aumenta nuestra energía vital.
La actitud justa de la conciencia:
La actitud del espíritu fluye naturalmente de una concentración
profunda sobre la postura y la respiración.
Durante Zazen, el cortex cerebral se reposa y el flujo consciente de
pensamientos se detiene, mientras que la sangre afluye hacia las capas
mas profundas del cerebro. Mejor irrigado, el cerebro se despierta de
un semi-sueño y su actividad da impresión de bienestar,
de calma y serenidad, próximas al sueño profundo, pero
en plena vigilia. El sistema nervioso se relaja, el cerebro primitivo
entra en actividad. Se es receptivo, se está atento, en el más
alto grado, a través de todas las células del cuerpo.
Se piensa con el cuerpo, inconscientemente, sin usar energía.
No se trata de querer detener los pensamientos, lo cuál sería
todavía peor, sino de dejarlos pasar como nubes en el cielo,
como reflejos en un espejo, sin oponerse a ellos, sin apegarse a ellos.
De esta manera, las sombras pasan y se desvanecen. Y poco a poco, una
vez que las imágenes del subconsciente han surgido y desaparecido,
se llega al subconsciente profundo, sin pensamiento, mas allá
de cualquier pensamiento, HISHIRYO, verdadera pureza.
HISHIRYO es el estado de conciencia propio del Zen. SHIRYO es el pensamiento.
FU SHIRYO es el no-pensamiento.
HISHIRYO es el Pensamiento Absoluto, mas allá del pensamiento
y del no-pensamiento. Mas allá de las dualidades, de las oposiciones,
de los contrarios. Mas allá de todos los problemas de la conciencia
personal. Es nuestra Naturaleza Original, o Naturaleza de Buda, o Inconsciente
Cósmico.
Cuando el intelecto se vacía y se vuelve sereno, apacible, nada
puede detener la corriente de vida profunda, intuitiva, ilimitada que
surge desde lo más profundo de nuestro ser y que es anterior
a cualquier pensamiento. Este es el flujo eterno de la actividad del
Todo. El espíritu contiene todo el cosmos. La conciencia es más
rápida que la luz.
Sentado, sin meta, se puede comprender MUSHOTOKU e HISHIRYO, secretos
de la esencia del Zen. Pero esta comprensión es diferente a la
del sentido común o a la de intelecto. Es percepción directa.
MUSHOTOKU es la filosofía del no-provecho, del no deseo de adquirir.
Es el principio esencial del Zen. Dar sin esperar recibir nada a cambio.
Abandonarlo todo sin miedo a perder. Volver la mirada hacia el interior.
De la misma manera que en toda obra de arte, el artista debe saber darse
enteramente sin ocuparse de alcanzar la gloria, la belleza, la riqueza,
para expresarse en una obra bella, pura, autentica, de la misma manera
el discípulo obtendrá la Sabiduría si quiere conocerse,
superarse, darse sin esperar alcanzar ningún provecho personal.
Si lo abandonáis todo, lo obtendréis todo.
HISHIRYO es la conciencia cósmica, y no la conciencia personal.
Podemos experimentarla durante Zazen. Durante Zazen pensamos en nuestras
ansiedades, en nuestra vida cotidiana, en nuestros amigos, en nuestras
vacaciones, en todo los fenómenos que provienen de nuestra memoria,
pero si nos concentramos profundamente sobre nuestra postura, sobre
la respiración, podemos detener los pensamientos, podemos olvidarlo
todo y armonizarnos con el pensamiento cósmico. El subconsciente
surge así a la superficie, gracias a este abandono. Los pensamientos
se alargan, se ensanchan profundamente y alcanzan la conciencia universal.
Podemos llegar hasta el final de esta conciencia universal. Podemos
llegar hasta el final de esta conciencia última, pero para ello
no debemos trascender los pensamientos de nuestra autoconciencia. Este
es el arte esencial del Zazen.
El Maestro Dogen escribió:
"Pensad sin pensar. ¿Cómo
se piensa sin pensar? Pensando desde el fondo del no-pensamiento. Esta
es la dimensión cósmica, HISHIRYO".
Los sentidos de nuestra conciencia no pueden
imaginarla. Las categorías no pueden definirla. La palabra no
puede explicarla. Sólo podemos acceder a este estado a través
de nuestra experiencia vivida. HISHIRYO es la armonía de las
visiones objetivas y subjetivas, la ultima conciencia, más allá
del espacio y del tiempo, la conciencia más excelente, global,
universal, mas allá de todos los fenómenos, mas allá
del pensamiento y del no-pensamiento.
" Zazen es alcanzar la condición HISHIRYO.
" El abandono del ego es Satori.
" La Nada incluye el Todo.
" Una mano abierta puede recibirlo todo.
" Una botella vacía puede ser llenada.
" El cielo puro e infinito no es perturbado por el vuelo de las
nubes blancas.
Principales errores en la práctica de zazen:
Dogen Zenji enseñó: "Desde
el comienzo de Zazen debemos descartar la relajación física
y mental y la distracción. Efectivamente, durante Zazen podemos
caer en dos estados perniciosos para la salud física y mental
y totalmente contrarios al estado de vigilia de un Buda.
Por una parte podemos caer en un estado de relajación física
y mental caracterizado por una gran actividad inconsciente, muy cercana
al sueno, y por una falta de tono muscular. Este estado es llamado konchin
en el Zen. Es un estado de somnolencia, de falta de claridad. La vigilancia
se empaña y la conciencia se embrutece. El cuerpo pierde tono,
la cabeza cae hacia adelante, los dedos pulgares se desploman y las
manos yacen inertes. La respiración se vuelve totalmente inconsciente
y se abandona a su propio ritmo. Este estado debe ser evitado. El mejor
método para ello es volver a una postura corporal justa: estirar
la columna vertebral, fortalecer el tono muscular y especialmente no
dejar que los ojos se cierren.
Por otra parte, podemos caer en un estado de distracción, de
dispersión mental. Este estado es llamado sanran en el Zen. Viene
caracterizado por un tono muscular crispado y por una actividad mental
muy excitada. Aparecen muchos pensamientos, muchas sensaciones, recuerdos,
deseos... Esta es la actitud típica de los que piensan durante
Zazen. A nivel corporal, la barbilla se escurre hacia arriba, los dedos
pulgares también se encrespan y se tensan. Para evitar este estado
debemos concentrarnos especialmente en una espiración larga y
suave. Debemos depositar nuestra atención en el hueco de la palma
de la mano izquierda y rehacer una postura corporal justa en general:
recoger la barbilla y mantener la horizontalidad de los dedos pulgares.
Equilibrando nuestro cuerpo podemos equilibrar nuestra mente. Dogen
Zenji enseñó: "El Zazen del que yo hablo no es el
aprendizaje de una técnica de meditación. Es el Dharma
de la Paz y de la Felicidad, la Practica-Realización de un Despertar
Perfecto. Zazen es la manifestación de la Realidad Ultima. Las
trampas y las redes del intelecto no pueden atraparlo. Una vez que hayáis
comprendido su esencia, seréis parecidos al tigre cuando penetra
en la selva y al dragón cuando penetra en el océano"
Articulo extraído de un Texto del Dojo Zen Kitaido de Chile.
Y del Dojo Zen de Francia.