¿QUIÉN
DARÁ SU VIDA POR EL DO?
Egami Sensei dice en su
libro The way of Karate/La vía de Karate:
Aunque puede decirse que hay algunos grupos en Estados Unidos y Europa,
que con el objetivo de comprender el alma de Oriente, como un método
para contrarrestar el impasse que surge de la civilización materialista,
colocan énfasis en el lado espiritual de Karate, la triste verdad
es que muchos estilos sólo enseñan el arte del combate
y se olvidan de los aspectos espirituales.
¿De qué está hablando Egami Sensei? ¿Existirán
realmente grupos en Occidente que estén tratando de entender
el alma de Oriente como un medio de contrarrestar el avasallador avance
de la civilización materialista? ¿A través de qué
métodos? ¿A través de "karate deportivo"?
Seguramente sí, si se piensa que Karate-do y "karate deportivo"
son una misma cosa.
Por otro lado, cabría preguntarse ¿Qué hay de malo
en nuestra sociedad? Evidentemente no todos, pero una gran mayoría
de instructores de karate se vienen a Occidente precisamente para disfrutar
de sus beneficios y aprendemos "karate deportivo" de ellos.
¿Qué hay de malo en nuestra sociedad entonces? Otra pregunta
que surge, además, es ¿Dónde está el lado
espiritual de karate? ¿Está en desarrollar un espíritu
de lucha?
Por décadas la gran mayoría de los instructores han hablado
de espíritu de lucha, de espíritu de combate, espíritu
guerrero, etc., etc. ¿Es ese el lado espiritual de karate? Si
eso es así, ¿Por qué Egami Sensei ubica "el
arte del combate" a un lado y "los aspectos espirituales"
en otro? ¿Tiene acaso que ver con lo que él llama "el
alma de Oriente"? Por otro lado, ¿Por qué considera
que entendiendo el alma de Oriente se puede contrarrestar el avance
arrollador de la sociedad materialista?
¿Cómo es Oriente? ¿Cómo es Occidente?
En Occidente somos reflexivos,
analíticos, matemáticos, utilitarios, pragmáticos,
discursivos, lógicos, etc., etc., y de acuerdo a nuestra lógica
evaluamos y valoramos las cosas, como una consecuencia muy natural,
entonces, así son las cosas que creamos. De ahí nuestro
extraordinario progreso tecnológico, del cual nos sentimos tan
orgullosos y de ahí surge también la gran cantidad de
"ismos" que existen en nuestra cultura.
Del mismo modo, sobredimensionaremos
la entrega de calificaciones, acreditaciones, títulos y grados,
que destaquen nuestros logros y nuestra posición. Así
surgen casi como una cosa natural los 8°, 9° y 10° Dan.
Pero esta forma de ser
o de enfocar el mundo nos ha llevado a crear una sociedad que vive en
función del progreso tecnológico creando una sociedad
enferma, donde el hombre es menos importante que la máquina.
En este contexto, entonces, en lo que se refiere al arte marcial, actuaremos
de acuerdo a nuestro antecedente cultural y veremos Karate de acuerdo
a nuestra visión del mundo.
Según esto, entonces, crearemos nuestras propias organizaciones
e instituciones, para proyectar mejor nuestra visión de karate
o de cualquier otro arte marcial, según sea el caso. Crearemos
cuerpos directivos y administrativos, bajo un esquema lo más
democrático posible, como una forma de darle una mayor representatividad
y autoridad; pero lo que estaremos haciendo será sólo
expresar nuestra visión cultural a través de Karate-do.
Siguiendo con esta lógica, estableceremos una nueva escala de
grado , ya que consideraremos que un 5° Dan como máximo no
se ajusta a la realidad actual y estableceremos una nueva escala de
grados más acorde a nuestra estructura mental. Del mismo modo,
sobredimensionaremos la entrega de calificaciones, acreditaciones, títulos
y grados, que destaquen nuestros logros y nuestra posición.
Así surgen casi como una cosa natural los 8°, 9° y 10°
Dan (lo cual a mí en lo personal me parece una modestia, pues
aún no comprendo como es que aún no existen 20° ó
25° Dan) y los título como "Grand Master". Lo cual
también me lleva a pensar que algún día pueden
existir los " super - extra - archi -grandmasters".
De acuerdo a esta mentalidad expuesta, se necesita que la técnica
sea lo más utilitaria posible, sólo de este modo podrá
ser entendida y lo más fácil de entender es el "deporte".
Todos pueden entenderlo, una gran cantidad desea aprenderlo y es más
fácil de vender.
Siguiendo con esta misma lógica, se crearán títulos
y más títulos, trofeos y más trofeos, crearemos
una gran farándula para elegir a los mejores y haremos de ello
la verdadera razón de ser, la verdadera razón de la existencia
de karate.
Como señalé anteriormente, para este tipo de mentalidad,
es necesario que formemos un sistema que destaque nuestros logros y,
al mismo tiempo, nos permita mirar nuestro progreso. Vivimos en una
sociedad donde las personas no son apreciadas por lo que son, sino que
por lo que ha logrado adquirir. Karate, entonces, no puede ser diferente
... para nuestra estructura
mental, lo más fácil de comprender será aquello
que muestre, lo más simplemente posible, su utilidad, pero es
muy dudoso que ello esté representando el propósito real
del arte.
Donde las personas son
apreciadas por lo que poseen se genera un sistema en que todos luchan
por tener cada día más, como una forma de lograr el reconocimiento
y el aprecio de los otros. Consecuentemente, en lo que se refiere a
karate y al arte marcial se tratará de tener grados mayores que
el 5° Dan, títulos y cargos que demuestren a los demás
lo que valemos. Creo que nuestra sociedad ha creado un sistema muy particular,
donde sus miembros carecen de autoestima.
Por otro lado, existen dentro de karate aquellos que con una mejor intención
proyectan el arte como un sistema de defensa personal. En ese proceso
entonces, se realiza un estudio profundo y sistemático que proyecta
la instrucción como un sistema de defensa altamente eficaz.
Es verdad que karate puede ser un sistema de defensa personal altamente
eficaz, pero creo que ese es un subproducto que va por añadidura.
No creo que ese sea el objetivo real del arte. Sin embargo, para nuestra
estructura mental, lo más fácil de comprender será
aquello que muestre, lo más simplemente posible, su utilidad,
pero es muy dudoso que ello esté representando el propósito
real del arte.
El maestro Egami deja planteada su inquietud, en otra parte del texto,
sosteniendo que Karate-do no puede ser visto como un arte para el homicidio.
Para que ello no ocurra, no debe ser enseñado por los instructores
de ese modo. De cualquier modo, es una manifestación típica
de nuestra mentalidad pragmática y utilitaria que se caracteriza
por falta de espiritualidad. Muchos instructores han viajado de Oriente
a Occidente para enseñar arte marcial, pero lo que la gran mayoría
ha hecho, es enseñar un arte de acuerdo a la mentalidad occidental.
Por esta razón se han sobredimensionados los títulos y
distinciones y, por ello, el arte ha sido transformado en deporte, lo
cual ha garantizado el éxito de muchos de ellos.
Debemos presumir, entonces, que estos instructores lo han hecho para
aprovechar los beneficios de Occidente, es decir, aprovechar los beneficios
materiales que ofrece. Por lo mismo, podemos deducir que esto ha sido
motivado precisamente, por que esos instructores mostraban una mentalidad
fuertemente occidentalizada. Por cierto, es diferente el caso de aquellos
instructores que han enseñado su arte estableciendo un puente
cultural entre Oriente y Occidente.
Karate-do es un arte dirigido
a despertar un nivel de conciencia, al igual que todas las manifestaciones
culturales de Oriente, y, por esta razón, cargarlo de la superficialidad
de Occidente significa comenzar a corroerlo en lo más profundo
de su esencia.
Evidentemente, el maestro
Egami, considera muy importante los aspectos espirituales del arte y
los considera fundamentales para entender el alma de Oriente.
¿Cómo es
Oriente, entonces?
Oriente es ilógico, irracional, irreflexivo, intuitivo, afectivo,
no-discursivo, no-pragmático, integrador, deductivo, no personalista
y, por lo tanto, socialmente orientado al grupo. No es filosófico
ni especulativo, es religioso, es profundo, es espiritual. Esto lleva,
entonces, a que sus manifestaciones culturales sean consecuentes con
esa espiritualidad. Por esta razón, las artes marciales Budo
y Karate-do son una parte representativa de esta espiritualidad, que
apunta, a través del entrenamiento y la práctica, a lo
más profundo de nuestro ser.
Karate-do es un arte dirigido a despertar un nivel de conciencia, al
igual que todas las manifestaciones culturales de Oriente, y, por esta
razón, cargarlo de la superficialidad de Occidente significa
comenzar a corroerlo en lo más profundo de su esencia. Debido
a esto, el arte no puede ser utilitario, ni debe estar cargado de títulos
y grados más allá de los dados por sus creadores, no es
por respeto a una tradición, sino que es por respeto a su esencia.
Si necesito llenarlo de distinciones, lo estoy llenando de una superficialidad
que no es parte de su esencia, sino que es parte de la lógica
Occidental y, de ninguna manera, parte del objetivo del arte.
El arte de Karate-do así como está planteado por el maestro
Egami está orientado al desarrollo del ser humano, pero uno fuertemente
basado en la visión Oriental que lleva a un despertar de la espiritualidad
del hombre, sirviéndole para enfrentar el arrollador avance de
una sociedad insensible y materialista.
¿Cómo podemos
cumplir ese propósito, entonces?
Pienso que sólo a través de la práctica sincera
realizada con un sincero amor al arte. Sin buscar su utilización.
La vida no puede ser la búsqueda del provecho. La vida es sentimiento,
la vida es integración.
¿Por qué tenemos que luchar unos contra otros? ¿Por
qué tenemos que mostrar que somos mejores que otro? ¿A
caso no podemos ayudarnos mutuamente para ser cada día mejor?
Es sólo la inseguridad la que nos hace tan competitivos y buscamos
nuestra seguridad en la confirmación desde los otros. No es tratando
de ser mejor comparados con otros que vamos a dejar de ser lo que somos.
No es un trabajo político,
ya que no se logrará, por más organizaciones que formemos,
sin importar que tan nobles sean sus objetivos. Es un trabajo a través
de Keiko, es un trabajo que se debe realizar con keiko-gi
Creo que el maestro Egami
ha dejado claramente señalado el camino. La competición
aunque sea sólo de kata o sea sólo de kumite es competición
igual, y no tiene lugar en un camino que busca el desarrollo espiritual.
La competición es deporte y el deporte puede ser muy bueno para
las personas, pero no es un método para el desarrollo espiritual.
Quisiera dejar en claro que no estoy en contra de los deportes, por
el contrario, considero que todas las personas debieran hacer deporte,
sin importar sexo, edad o condición física. Cada persona
debiera integrar el deporte más apropiado a sus características
personales, pero ello no significa, por muy bueno que sea para la sociedad,
que todo debe ser convertido en deporte.
Se imagina alguien a un grupo de sacerdotes realizando un torneo para
ver quién hace la mejor misa, o un campeonato de clérigos
para ver quién hace el mejor sermón. Sería simplemente
ridículo, por decir lo menos. ¿Se imagina alguien al maestro
Egami haciendo que sus alumnos participen en competición?
Por todo lo planteado anteriormente, pareciera que hubiese un enfrentamiento
entre la mentalidad Occidental y la Oriental, pero yo creo que no es
así. Sin embargo, es necesario definir claramente las características
de cada cultura para poder entender el problema en toda su extensión,
sólo de este modo se podrá entender a plenitud las
palabras del maestro Egami.
Es mi creencia, que gracias al intercambio cultural y al gran desarrollo
de las comunicaciones llegará un día en el futuro en que
no existirá una dicotomía entre una cultura y otra y se
hablará de una gran cultura universal que tendrá como
objetivo el desarrollo integral del ser humano y con ello de toda la
sociedad.
Para que eso ocurra se necesitan grandes líderes. Personas que
sepan proyectar lo mejor del ser humano y luchen por la causa de la
humanidad. ¿Será esa la tarea de los hombres del tercer
milenio? Esperemos que sí.
En lo que se refiere a Karate-do y al Budo, se necesitan líderes
que mantengan inalterable el legado del maestro Egami y se comprometan
por esta causa de la humanidad, pero, junto con esto, se necesitará
mucha humildad para asumir ese rol. No es un trabajo político,
ya que no se logrará, por más organizaciones que formemos,
sin importar que tan nobles sean sus objetivos. Es un trabajo a través
de Keiko, es un trabajo que se debe realizar con keiko-gi. Es un trabajo
que se debe realizar en contacto con la naturaleza y no en un escritorio
ni en un estadio deportivo, es un trabajo que se debe realizar en lo
más profundo de cada ser humano.
¿Quién será el próximo que dará su
vida para que nosotros podamos comprender algo del Camino?
Humberto Heyden Sensei
Shotokai Karate Budo.
Chile.
Julio 3,1997.
Texto extraído de la Enciclopedia Shotokai
de Karte-do y Artes Marciales Japonesas.
http://www.shotokai.cl