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Entrevista a Sensei Francisco Kamann



Sensei Francisco Kamann:
Kenshin es el camino de la armonía
 
Profesor de Educación Física y Psicólogo, desde temprana edad mostró un interés particular en las interrogantes acerca del Hombre y el Universo. En primera instancia, esto lo llevó a buscar respuestas en temas como la Astronomía y la Religión, pero sus cuestionamientos no estaban satisfechos del todo. Siendo un adolescente, por casualidad llegó a sus manos un par de libros de Filosofía Oriental y Artes Marciales. Desde entonces ha dedicado su vida a la práctica y enseñanza del Karate - Do.
 
          Son las cuatro de la tarde, y en la Academia de Humanismo Cristiano se respira un ambiente algo tenso. Los alumnos están en "asamblea permanente" y protestan contra la Ley de Financiamiento Universitario. En la entrada hay un alumno con un pañuelo rojo en la cabeza y más adentro, un grupo corea una canción de Silvio Rodríguez.

          Entro a la cafetería a comer algo, ya que con lo ajetreado del día no he almorzado. Reviso las preguntas para la entrevista que tengo programada con Sensei Francisco Kamann, 5º Dan de Karate-Do y principal formador de Sensei Álvaro Bustamante, mi profesor.

          Mientras mastico una tradicional gorda con mostaza y coqueteo con la cajera, recuerdo que se me encomendó la tarea no menor de conocer algo más de la vida de Sensei Kamann, y además, saber de su experiencia con el Maestro Seiichi Yoshitaka Akamine, creador del estilo Kenshin Ryu que practicamos en nuestro Dojo. ¡Pequeña responsabilidad!.

          Son las 4:50 y subo al cuarto piso de la Facultad de Sicología, donde Sensei Francisco se desempeña como docente. Lo diviso a lo lejos conversando con un alumno, y antes de poder articular palabra pasa por el lado mío como si nada... A lo mejor no me vio -pienso- o estará probando mi espíritu y mi paciencia -razono en forma algo infantil-. Veo a Sensei entrar en la sala de profesores, espero por unos quince minutos hasta que sale. De nuevo pasa por mi lado sin mediar frase y baja por la escalera... Ahora divago en forma más pueril aún:

          Será que no soy digno de conocer los secretos de los antiguos maestros... A lo mejor no me conoció, o mis vibraciones mentales no le gustaron...

          Me encontraba absorto en toda clase de ridiculeces, cuando aparece de nuevo subiendo por la escalera de enfrente. Antes de que siga su camino me acerco y le digo: ¡Sensei Kamann! Me mira sorprendido y dice: ¡Ah! ¡Eras tú!.

          Mientras me saluda afectuosamente comenta: bajé a la portería a ver si te habían dejado entrar. Lo que pasa es que los alumnos están en protesta, y me imaginé que podías tener problemas en el ingreso. Por cierto -agrega-, no te había conocido con el pelo largo. Si mis pensamientos me han hecho sentir ridículo en ocasiones, ésta fue una de las más memorables...

          Ingresamos a la sala de profesores, y nos sentamos en un módulo parecido a los de los bancos. Le pregunto si puedo grabar nuestra conversación. "No hay problema", contesta algo risueño. Le cuento que ésta es una entrevista que se va a publicar en nuestro sitio web, y cuyo objetivo es saber algo más de su persona. También a cerca de la vida del Maestro Akamine y sus enseñanzas.

          Antes de comenzar, le explico que la trascripción de lo que conversemos se la haré llegar por e-mail antes de ser publicada. Pienso para mis adentros: ¡Ojalá que todos los periodistas hicieran lo mismo!

UNA BÚSQUEDA PERSONAL

-Sensei, ¿Cómo se produjo su acercamiento al Karate- Do?

          - He ido pasando por distintas etapas y situaciones históricas. Cursé lo que hoy se denomina Enseñanza Media en el Liceo Alemán de Santiago. Hice toda la formación, hasta el 6º año de Humanidades, en el mismo colegio.

          En un primer período de lo que hoy se denomina Enseñanza Básica, tenía bastante interés en las actividades que desarrollaban los sacerdotes en términos de orientación religiosa. Sin embargo, ésta era bastante particular, muy enfocada en lo práctico, debido al origen alemán de los sacerdotes.

          Tuve en ese entonces un profesor de Física que era astrónomo. Él tenía una visión bastante más amplia y profunda de lo que uno puede esperar habitualmente en un sacerdote, porque integraba el estudio del Universo a su posición religiosa. Aquello me pareció tremendamente interesante.

          Todos estos elementos produjeron en mí un interés por el sentido del Universo, el Hombre, del mismo sentido de la Religión y las respuestas que entrega a estas interrogantes.

          Ya en la adolescencia, cuando ingresé a las Humanidades, comencé a cuestionar las respuestas que daba la Religión a mis interrogantes personales. Fue en ese período, cuando por accidente cayeron en mis manos algunas lecturas de Filosofía Oriental y Artes Marciales.

          Conocí algunas personas que practicaban, conversé con ellas, busqué literatura y empecé a interiorizarme en aquella propuesta, hasta que un día vi un aviso en el diario. Fui a este lugar, y allí estaban haciendo clases los hermanos Fernández, quienes recién estaban comenzando, incluso no tenían todavía el cinturón negro.

          A mí me gustó mucho el sistema de trabajo y me inscribí. Debo haber tenido en esa época entre quince y dieciséis años. Empecé a trabajar en forma muy intensa. Además de mi propia formación, rápidamente me motivó la idea de a futuro poder hacer clases.

          El alcanzar el Primer Dan fue más o menos rápido, un par de años de trabajo muy intenso. Terminado el colegio me dediqué muy fuerte al entrenamiento. Tenía muchísimas horas de trabajo, tanto como alumno y haciendo ayudantías a estudiantes más nuevos.

          A partir de este enorme interés por hacer clases, y al mismo tiempo debido a una cuestión vocacional que no estaba bien definida, me interesé por estudiar Educación Física. Me pareció que podía ser una actividad concordante con el hacer clases.


LA RAMA DE KARATE DEL FÍSICO

          - Ingresé al Departamento de Educación Física, Deportes y Recreación de la Universidad de Chile, más conocido como "El Físico". Ahí formé rápidamente una Rama de Karate que tuvo mucha acogida. Fue muy exitosa, y a mí después me contrataron como profesor.

          Justamente Álvaro se inició en esa rama, junto con Raúl Garretón, Francisco Castañón, René Carrasco y otros alumnos. Por diversas razones ellos se han ido alejando físicamente, porque en el recuerdo, en el pensamiento y espiritualmente siempre están presentes, muy cercanos.

EL MAESTRO AKAMINE

- ¿Cuándo conoció al Maestro Akamine?

          - En el año 78, el Maestro Seiichi Akamine vino a Chile a visitar su escuela, y como cinturón negro tuve la posibilidad de conocerlo personalmente. Dentro de muchas actividades que llevó a cabo, fue a conocer la Rama de Karate del Físico. Hicimos una presentación formal con las autoridades de la universidad, y una recepción oficial para él. Me comentó que le había gustado muchísimo el trabajo que estaba realizando con el grupo, y que le había llamado la atención el desarrollo que yo tenía en términos de practicante.

- ¿Pudo compartir con él en forma más directa?

          -Tuvimos la posibilidad de tener reuniones cercanas en bastantes oportunidades. Estuvo en mi casa, conversamos largamente, también conoció a mi familia. En las reuniones ampliadas con los miembros de la escuela, habló de temas como la Ciencia de los Números y de la Escritura, cosas que a mí me interesaron muchísimo y que comenté con él después personalmente.

          La escuela organizó viajes a las filiales que tenía en provincia. Yo viajé junto con él y tuvimos la oportunidad de tener un contacto bastante estrecho.


MENSAJES DEL MAESTRO

- ¿Cómo se produjo la relación de maestro a discípulo?

          - Terminada la visita de Sensei Akamine a Chile, él regresó a Sao Paulo.

          En forma sorprendente para mí, me mandó un mensaje: quería que fuera personalmente a hablar con él.

          En ese momento, la Ken Shin Kan dirigida por los hermanos Fernández, era la escuela de Karate más grande de Karate del país. Tenía filiales en muchas provincias y una sede muy grande acá en Santiago.

          Fue entonces a través de Inelia, una alumna del Físico que se casó con un brasileño y se fue vivir a Sao Paulo, que el Maestro me empezó a mandar estos mensajes de que necesita hablar conmigo, que yo viajara para allá.

- ¿Y usted cómo reaccionó?

          - A mí me llamó mucho la atención esto. En primera instancia le dije que no era yo quién dirigía la escuela acá, ni pertenecía a la cúpula directiva.

          Me pareció extraño que me mandara esta invitación a mí y no a los directores de la escuela, que no lo hiciera a través de ellos, o se la extendiera a otras personas.

          Yo le hice ver esto a él y me contestó que quería hablar conmigo puntualmente. Insistió muchísimo en eso, hasta que finalmente viajé a verlo.

          En mi visita hablamos largamente de muchos temas y él me hizo saber que debido al interés que yo había mostrado, no sólo en Karate, sino en los otros temas que él desarrollaba, quería que me hiciera su alumno personal y que viajase frecuentemente para allá.

          Él tenía como un plan, darme cierta instrucción respecto de ciertos conocimientos que él quería que quedasen en mis manos.

          Bueno, ahí se inició una relación muy larga, de más de una década, donde estuve viajando todos los años a visitarlo. Este período culminó cuando Sensei Akamine me otorgó personalmente, con un diploma escrito por él, el grado de 5º Dan.

ESCUELA INDEPENDIENTE

- ¿Cómo llegó a formar su actual escuela?

          - Bueno, vino el fallecimiento del Maestro y como en la Ken Shin Kan hubo algunas dificultades por mi relación directa con él, tomé una opción que daba la Ley de Control de Artes Marciales que regía en ese momento, y me hice independiente.

          Ahí empecé a desarrollar mi propia escuela, sobre la base de lo que había aprendido en la Ken Shin Kan con los hermanos Fernández. Yo nunca he dejado de reconocer esa formación, pero agregándole otros elementos de la relación con Sensei Akamine, e ideas mías, se fue formando una cierta continuidad.

          Esto dio inicio a la escuela que hoy dirijo, donde en un primer tiempo, perteneció como un alumno muy importante Álvaro. Después, con su desarrollo personal, él se independizó y formó la suya.


FILOSOFÍA ORIENTAL Y PSICOLOGÍA DEL SER HUMANO

          - A los pocos años de titularme como profesor de Educación Física, sentí que había quedado pendiente mi interés por el estudio de la Sicología del Ser Humano, y que había nacido del conocimiento de la Filosofía Oriental.

          En el período en que llevaba a cabo estos estudios, estaba en contacto con el Maestro Akamine y le comenté este interés. Él lo reforzó y además me aportó algunos elementos interesantes, y paulatinamente me fui introduciendo más en el tema de la Sicología y relacionándolo con los aportes de la Filosofía Oriental.

          A su vez, la escuela pequeñita que había formado de manera independiente fue creciendo, y me empecé a dedicar más a hacerle clases a los profesores de la escuela y a los cinturones negros.

          En este momento estoy más dedicado a la Sicología. En 1996 terminé un postítulo en Psicoanálisis y me encuentro realizando un Doctorado en la Universidad de Valencia que se llama "Desarrollo Humano y Participación Social".

          Además, tengo en desarrollo una formación de Sicología Organizacional en Chile y Argentina, de lo que nació una consultora. También tengo mi consulta como psicólogo clínico y estoy haciendo clases en la universidad. Me encuentro bastante dedicado al mundo académico, que me gusta muchísimo.

          En el tema Karate, me mantengo como director de mi escuela y formador de los cinturones negros.


CUESTIÓN DE NOMBRES

- ¿De dónde surgió el nombre de su escuela?

          - Mira, lo del nombre es un tema interesante, porque mi escuela se llama Francisco Kamann. Y eso es porque los hermanos Fernández inscribieron Ken Shin Kan como marca.

          La intención del Maestro Akamine era que mi escuela también se llamase Ken Shin Kan, pero los hermanos Fernández se opusieron a esto. Bueno, en mi situación cercana al Maestro ellos se molestaron conmigo. Yo se lo comenté y él me dijo:

          "Si es por cuestión de nombres... El asunto es que usted tiene que formar su escuela, seguir sus ideas y continuar por el camino que es el que yo pienso que debe seguir el Karate tradicional... Póngale cualquier nombre, póngale su nombre..."

          De ahí surgió la idea y mi escuela se llama Francisco Kamann y así quedó inscrita en el tiempo que existía el control de la Dirección General de Movilización sobre las escuelas. Ese es el nombre, pero la base del


Karate es el Kenshin que desarrolló el Maestro Akamine.


KENSHIN RYU

- ¿Cuál es el origen del Kenshin?

          - Lo que es Karate Kenshin fue desarrollado en su totalidad por el Maestro Akamine, sobre la base del Karate japonés con influencias chinas. Él practicó y estudió bastante tiempo el Shorin Ryu y con una influencia importantísima del Go- Ju Ryu, y de las escuelas chinas crea el Kenshin.

          Ése es el Karate que yo sigo y que enseño. Es un Karate cien por ciento tradicional, pensado en el desarrollo personal, no es deportivo. Yo nunca quise seguir el Karate deportivo, y el maestro concordaba conmigo en ese aspecto.


KARATE DEPORTIVO

- ¿Qué opina usted del Karate deportivo?

          - Yo pienso que el Karate deportivo genera mucha distorsión, a partir de lo que introduce, que es el término de ganar y perder. Pienso que las Artes Marciales en su origen y en su perspectiva tradicional, justamente lo que buscan es poder superar ese aspecto; el ganar o perder, el buscar vencer a otros.

          El enfoque tradicional, justamente hace un trabajo personal para superar eso. Está muy influenciado por el Zen que busca trascender del dualismo cartesiano. A partir de eso, la idea de ser ganador o perdedor desaparece como un horizonte, de manera que esa gran distorsión aparece en el Karate deportivo.

          Ahora, yo pienso que el deporte es una actividad tremendamente beneficiosa. Sin embargo, en el caso particular de las Artes Marciales tiene el riesgo del daño físico, en este ímpetu o interés por ganar. No


          existe un sistema de puntaje que evite a veces el contacto fuerte, a diferencia de la esgrima, por ejemplo, que tiene un mecanismo electrónico para ello.

          En las Artes Marciales, para los jueces es muy difícil distinguir cuando sólo se marca, si hay un punto, medio punto o la ausencia de éste. Entonces, en este interés de los participantes por ganar, a veces el contacto es muy fuerte y hay riesgo de daño físico. Pero lo que más distorsiona el Karate como deporte, es tener este fin de ganar, que es contradictorio con el objetivo básico que tienen las Artes Marciales.


KARATE DE CONTACTO PLENO

- Sensei, ¿Qué opina usted del Karate de contacto pleno?

          - Yo creo que es demasiado riesgoso, se pueden producir daños muy graves. Soy absolutamente contrario al Karate de contacto total, además se pierde el elemento formador que significa el control.

          El ejecutar un movimiento o una técnica con mucha velocidad, da mucha potencia, que sabemos está con relación a la masa y la velocidad. Al hacer esto y al mismo tiempo tener que controlar el contacto, se traslada a una actitud mental que me parece que es importante en la formación. Entonces, pasa a ser más que una actitud física, una actitud mental: el control. Aquel trabajo me parece importantísimo en el desarrollo personal. Eso se pierde y queda totalmente fuera de lo que es el Karate de contacto total.


EL MAESTRO COMO PERSONA

- ¿Cuál fue su relación personal con el Maestro?

          - Bueno, la relación con él fue muy cercana. En cada viaje que hacía, iba todos

los días a su casa. Tuve mucho contacto con su familia, esposa e hijos. Me pude compenetrar de su estilo de vida familiar, que como japonés tenía ciertas características de esta cultura. Pero de la cultura tradicional japonesa, no de la cultura norte americanizada que existe en las grandes ciudades de Japón.

          Pude estar muy cercano y ver la relación con sus hijos y su esposa. De alguna manera, él me introdujo en su círculo familiar. Ahí lo pude conocer en forma muy directa y a mí me parece que fue una persona, un ser humano, con las debilidades y fortalezas que tiene cualquiera.


- ¿Cómo definiría a Sensei Akamine como persona?

          - Me parece el no creía, ni yo tampoco, en la visión de un maestro en como alguien supra humano, idealizado, como un ser perfecto ajeno a las debilidades y a los defectos. Creo que él no pretendía eso y a mí me parece que no estaba presente en él.

          Fue un ser humano común y corriente, como todos nosotros, pero que tenía la virtud de haber desarrollado su vida en forma cercana a las Ates Marciales, y al estudio especial de la escritura y los números. Esto le daba ciertas características de guía o de líder, de formador de personas, derivadas de su experiencia. En ese sentido me parecía una gran persona.

          Cuando yo lo conocí, él ya tenía su edad, casi sesenta años. Llevaba toda una trayectoria, toda una vida dedicada a esto y estaba en un rol de formador. Para mí, su rol de guía tenía gran valor. Eso es lo que yo entiendo como un Maestro de Artes Marciales: un guía con una tremenda experiencia, que incluye la realidad de cualquier ser humano.

          Por ejemplo, algunas cosas especiales que yo percibía en él, eran a través de algunos comentarios que me hacía. A veces, se anticipaba a cosas que yo estaba pensando

o que estaba sintiendo. Entonces, ahí había algunas virtudes diferentes, especiales, que él había desarrollado.

          Por otro lado, en el tiempo que yo permanecí en contacto con él, tuvo un infarto cerebral, que le dejó con algunas secuelas en la mitad derecha del cuerpo, con dificultades para hablar y para moverse.

          Yo a veces tenía la oportunidad de ayudarlo a desplazarse de un lugar a otro y percibía en su cuerpo una enorme fortaleza, a pesar de esta limitación. Me llamaba la atención que en la cercanía, en el contacto físico, transmitía una enorme fortaleza física.

- ¿Como energía?

          Como energía, como fuerza que estaba más allá de esa limitación, y eso me llamaba muchísimo la atención. Bueno, conversamos mucho sobre eso. Como yo estaba metido en el tema de la sicología le hacía muchas preguntas derivadas del psicoanálisis. Hablábamos de un tema y él entregaba una mirada desde el punto de vista de la cultura oriental tradicional.

          Sobre todo conversamos acerca del sentido del Ser Humano, de la vida, de la muerte. Estas eran inquietudes que tenía y que pude discutir largamente con él. Para mí significó una experiencia sumamente interesante.

- En el aspecto Karate, ¿Usted tuvo la oportunidad de entrenar con Sensei Akamine?

          - Lo que es el aspecto físico del Karate, no lo practiqué con él. Cuando se inició esta relación estrecha, él ya no estaba dando clases físicas de Karate. Marco el término físico, porque a mí me parece que es sólo una parte del Karate.

ASPECTOS NO FÍSICOS DE KARATE

          Yo lo conversé en varias oportunidades con él, y me hacía ver que el aspecto físico del Karate era muy importante mientras la persona era joven. En esta etapa el físico está marcadamente lleno de energía, por lo tanto me decía que era bueno, necesario e importante, desarrollar durante la época de juventud ese aspecto físico, cuando había gran cantidad de energía física disponible.

          Pero, ya que con el tiempo la energía física iba decayendo, tenía que ir transmutándose e ir generando otra energía que permaneciese por sobre la declinación natural del cuerpo. Por lo tanto, el trabajo físico fuerte en la juventud, ayudaba a enfrentar de otra forma y con otra energía, el desarrollo del Karate una vez que ha declinado el físico.

          El Maestro estaba en una etapa en que había dejado la parte física del Karate, y mi aprendizaje con él fue en otros aspectos del arte. La parte física la aprendí con los hermanos Fernández, particularmente con Roberto, trabajé muchos años en forma muy, muy intensa.

          A mí me parece que ellos dominaron en forma muy acabada la parte física del Karate. Creo que Roberto es un extraordinario exponente, y yo tuve la suerte de trabajar muy fuerte con él y de aprender mucho. Eso el Maestro lo reconocía y me planteaba, según lo que él había visto en las presentaciones acá en Santiago, que el aspecto físico yo lo tenía superado. Me dijo que le interesaba desarrollar conmigo otras áreas.


SENSEI AKAMINE FALLECE

- ¿Cuándo fue la última vez que vio al Maestro?

          - A ver, la última vez que yo lo vi fue en el mes de enero de 1995. Estuve con él y se encontraba bastante débil. Viajé

especialmente a visitarlo, porque me enteré que había tenido un segundo infarto cerebral.
Le solicité a Masayo, su hija menor que se mantuviera en contacto conmigo y me avisara cuando la salud del maestro fuese más delicada. Lamentablemente, por situaciones que desconozco, ella lo hizo cuando él ya había fallecido. De igual forma viajé, y aunque no alcancé a estar en su funeral, fui a visitar su tumba y hablé con su familia.

          Bueno, ahí se produjo una situación complicada con Masayo, que por razones que no he logrado clarificar bien, pero de las que hay algunos antecedentes, ella no me avisó a tiempo para verlo en sus últimos momentos. Afortunadamente, poco tiempo antes tuve la oportunidad de estar con él.


- Una vez que dejó de tener la guía directa del maestro ¿Qué siguió para usted en Karate?

          Sentí, y siento todavía, que en todo este tiempo que se produjo esta relación tan cercana, hubo una enseñanza muy intensa, con muchos elementos. Lo que he ido haciendo con posterioridad a su fallecimiento, es ir desplegando, elaborando aquel conocimiento. Creo que hay elementos suficientes para seguir trabajando durante mucho tiempo. Desde esa perspectiva no he necesitado entrar en contacto con otro maestro.

          He sentido que, a lo mejor pensando que estaba en la última etapa de su vida, Sensei Akamine quiso hacer una cosa muy intensa, para que quedase una especie de legado. Hay una cantidad enorme de aspectos que tengo que seguir desarrollando y otros que no he hecho públicos todavía, porque está muy en pañales la elaboración que de eso.

          Tengo la sensación de no contar por el momento con otro maestro. La enseñanza de él sigue como guía en lo que estoy haciendo.

- ¿Cuál fue la enseñanza que más lo marcó?

          - Yo creo que hay varias cosas que me marcaron. En lo personal, su cercanía conmigo. La relación nuestra alcanzó un nivel altísimo de calidez. Eso, de manera sorprendente, aparecía de manera absolutamente compatible con la relación maestro estudiante.

          Existía el respeto y la distancia que yo tenía hacia él como maestro, pero al mismo tiempo una tremenda relación de afecto, cariño, cuidado y preocupación, que yo veía venir de él en forma auténtica hacia mí. Es como lo que uno vive con un padre.

          En el otro aspecto, lo que más me marcó fue haber aprendido en detalle su Ciencia de los Números y su Ciencia de los Nombres. A mí me parecen conocimientos tremendamente interesantes.

          De la forma que él lo planteó, me parece algo absolutamente distinto a todo lo que he conocido, completamente diferente de lo que se habla de los números, de su interpretación.

          Todo esto tiene para mí un tremendo fundamento. Lo veo como una realidad debido a la sustentación que me aparece en este conocimiento. Mientras lo estuve aprendiendo con él, lo fui contrastando con aquello que la ciencia occidental ha desarrollado.

          Al comentárselo a Sensei, fui encontrando las relaciones. Hay muchos elementos que pueden dar cuenta de su Ciencia de los Números y de los Nombres, representados y apoyados por hallazgos de la ciencia occidental. La diferencia es que tienen otra forma de presentare, otros nombres

          Eso a mí me da una serie de relaciones que establezco con los hallazgos de la sicología, física, biología, fisiología y en general de las ciencias del conocimiento occidental. Las veo y las relaciono con los fundamentos que tiene la Ciencia de los Números y de los Nombres,


          Para mí, empezó a adquirir cada vez más sentido como algo real, algo que no queda en la especulación o en la fe, sino que es comprobable.

PROFECÍAS MAYAS Y DINÁMICA DEL UNIVERSO

-Usted sabe esto de las Profecías Mayas, que la humanidad está pasando por una situación compleja. ¿Qué opinaba Sensei Akamine de esto y como se relacionan sus enseñanzas con el proceso que está viviendo la Tierra?

- Yo creo que las enseñanzas de él concuerdan con la idea de que nosotros tenemos una comprensión muy limitada de los procesos universales. Con nuestro desarrollo como especie humana, estamos muy lejos de comprender nuestro sentido en relación al objetivo del Universo.

          Podemos tener hipótesis, algunas ideas, pero la comprensión de lo que eso implica requiere de un desarrollo de la especie y de cada individuo, muy difícil de alcanzar. Algunas personas podrían lograr un poquito más de comprensión de esto ahora en nuestra época, pero como especie humana necesitamos mucho tiempo todavía para avanzar en esta comprensión.

          Por lo tanto, a partir de ahí, todas estas profecías, todas estas propuestas de distintas culturas, son hipótesis y nada más. Nadie puede decir con certeza si eso es verdadero o no. Puede ser tan ilusorio como verdadero, porque estamos muy lejos de entender el movimiento que tiene el Universo y de lo que puede ir pasando.

          Es lo mismo que Sensei me planteaba al hablar de lo que pasa después de la muerte, que es otra interrogante que tiene permanentemente el ser humano. Él me decía que hay muchas propuestas, ideas y especulaciones, pero nadie sabe lo que ocurre después de la muerte. Nadie ha regresado después de la muerte a contarnos



lo que ocurre. Por lo tanto, la única manera de saberlo es morirse. Mientras estamos con vida, nuestra responsabilidad es vivir lo mejor posible.

- ¿Cree usted que las enseñanzas de Karate apuntan a que el ser humano tenga un poquito más de ese conocimiento?

- Sí, yo creo que sí. Estoy absolutamente convencido que el camino del Karate llevado en forma tradicional, desde el punto de vista del trabajo personal, conduce a aumentar un poquito esta comprensión. Es una situación que yo personalmente he vivido. Tengo la sensación de haber ido avanzando en esta comprensión. Por supuesto que en grados pequeños, pero ha habido un cambio respecto de la que tenía diez o veinte años atrás. Me parece que esos cambios han sido influenciados por el trabajo de Karate.


OTRAS EXPERIENCIAS

- Después de que Sensei Akamine falleció, hay personas que dicen haber tenido experiencias un poco sobrenaturales con él ¿Qué opina usted de eso?

          - La verdad es que no podría decir tajantemente si creo en esas experiencias o no, es posible, no lo podría descartar absolutamente. De las que yo he tenido conocimiento, que se cómo han sido, puedo decir que no me han ocurrido. Para mí, la permanencia del Maestro es como persona en el recuerdo permanente, de él, su enseñanza, de la relación, el afecto, el vínculo. Esa ha sido la experiencia permanente con él, pero no ha habido situaciones en las que se me haya aparecido o que me hable en sueños.

          Si otras personas las han tenido, podría ser, no podría descartarlo. A mí parece que podrían ser ciertas en casos muy puntuales, pero en términos generales tiendo


a dudarlo. Me inclino a pensar que esas experiencias las genera uno mismo, que el propio aparato psíquico las crea, y uno a veces puede pensar que es algo que viene desde fuera.

          Tiendo a pensar eso, pero tampoco lo descarto absolutamente, podría ser que fuese cierta alguna de ellas.

          Para mí el Maestro permanece internalizado, su recuerdo, enseñanzas y el vínculo.


EL LEGADO DE SENSEI

- Por lo que tengo entendido, Sensei Akamine dijo que no iba a dejar un sucesor. Él quería que cada persona tuviese algo de sus enseñanzas, para que en el futuro, cuando el no estuviese, su escuela creciera como una familia y se necesitaran entre todos. ¿Qué piensa usted al respecto?

          - Por lo menos a mí nunca me comentó algo así en forma precisa, o de esa manera. Lo que él me transmitió en ese sentido, fue que cada persona que estuvo muy cerca de él, aprendió algo, y que eso le pertenecía a uno. Cada persona que había aprendido, tenía todo el derecho de hacer lo que quisiera posteriormente; desarrollarlo, crear escuelas, no crear escuelas, o quedarse para sí con esa experiencia.

          Decía que cada uno era dueño de lo que había alcanzado debido a las enseñanzas de él. Como tuvo varios alumnos cercanos a quienes les había transmitido sus enseñanzas, haciendo énfasis en distintos aspectos, pensaba que esa era la manera en que dejaba su legado. La forma en que se desarrollase después eso, él no lo sabía y tampoco había una intención de su parte de dirigir un legado específico. Por lo tanto nadie podría decir que es el representante único de sus enseñanzas.


NO INSTITUCIÓN

          Si vemos el tema de su legado en términos de lo que es la institucionalización, Sensei no lo pensó así.

          Cada uno, de acuerdo a lo que hiciera y a la madurez que alcanzara con sus conocimientos, podía decir que tenía el legado del Maestro desarrollado por si mismo, y eso lo podía trabajar en forma libre, sin ninguna restricción. Él no le dio una estructura de poder a su legado, y a mí me pareció tremendamente acertada esta decisión.

          Justamente, la Sicología Institucional aborda los problemas que genera la institucionalización en términos de poder. El manejo y búsqueda de poder, el ser el director o presidente de algo, hacer elecciones, tener atribuciones. La institución que adquiere personalidad jurídica es defendida legalmente y es inscrita la marca, todo eso va generando una serie de complicaciones que la Sicología Institucional estudia.

          Como te digo, conociendo de eso, el no generar una institucionalización me parece una decisión muy sabia. Se evitan todos esos problemas, y te deja mayor libertad personal. Sensei confió en que cada persona que estuvo cercana a él, iba a desarrollar su legado. Pensaba que si estas personas se equivocaban o hacían una mala utilización de ello, se iban a ver a sí mismas perjudicadas.

          Él tenía en ese sentido una visión muy cercana a lo que es el shintoismo y al Zen, y la idea de Karma que existe en la Filosofía Oriental. Cada uno, con sus acciones va generando su destino. Él decía: "Yo no tengo para que estarlos vigilando, no tengo para que intervenir. Las mismas acciones de las personas van a ir generando consecuencias".

          Esta forma de pensar lo liberaba del tema de la institucionalización y también dejaba abierto el desarrollo individual de cada persona. Con esta visión tan sabia daba una libertad de desarrollo, que es muy

importante dentro de la filosofía del arte marcial.

LA FORMACIÓN DE SENSEI AKAMINE

- Saliéndome un poco del tema, la información que se maneja es que Sensei Akamine estudió Karate en Okinawa con Chojun Miyagi. Hay otras fuentes que dicen que él estudió en Japón con Seiko Higa e Izumikawa. ¿Qué información maneja usted al respecto?

- Yo creo que él tuvo todos esos estudios y otros más. Vivió muchas experiencias con distintas escuelas y distintos karates, en Japón y en China. También aprendió de otros maestros que no son conocidos, y no sólo Karate, sino también conocimientos filosóficos, Ciencia de los Números y Escritura, Filosofía del Ser Humano, y acerca del sentido de la vida y de la muerte. Creo que las fuentes no se contradicen, si no que se suman, se complementan.

OBJETIVO DEL KENSHIN

- ¿Según su opinión, que busca el estilo Kenshin?

- Yo lo podría sintetizar en la siguiente frase: "Busca el no combate". Eso se puede trasladar a todas las interpretaciones de lo que significa no combate. Significa -según lo que conversábamos anteriormente- no estar en un juego de ganar o perder. Es decir, la superación de la dualidad en todos los aspectos de la vida cotidiana. Así mismo, tratar de alcanzar una actitud interior de paz, seguridad, de no enfrentamiento. Pero un no


enfrentamiento que no significa debilidad, sino que un no enfrentamiento que significa mucha fortaleza.

          Esa misma fuerza permite el no enfrentamiento, algo que aparentemente podría ser contradictorio. Justamente la superación de la dualidad es la paradoja misma.

          Esa es la finalidad última, un estado interno de comprensión de sí mismo, de los demás, del Universo. Una paz interior, un conocimiento, un sentimiento, desarrollo de las emociones, del intelecto. Esa es la finalidad última del Kenshin.

          La idea finalmente es alcanzar una armonía con la naturaleza y con el Universo. Esa es una meta permanentemente presente, pero difícil de alcanzar. Uno va alcanzando grados de eso, es muy difícil alcanzarla plenamente, pero uno está siempre en ese camino, en un trabajo en esa dirección. Ese sentido del no combate se traslada a todos los aspectos de la vida. El no combate está presente en lo intelectual, en lo emocional, en lo físico, en el trabajo, en la familia, en la pareja, en todos lados.

          Creo que la insignia Kenshin, da muy bien cuenta de eso. El fondo blanco son muchas espadas girando tan rápido que no se perciben, por lo tanto se ve algo quieto, inmóvil, pero si tú metes el dedo te cortas. Ese el sentido de no combate, una paz que no es debilidad, falta de fuerza, ni de capacidad de seguir con las metas que uno tiene. Al contrario, es un estado de quietud que tiene mucha fuerza para seguir los objetivos de tu vida.


GRACIAS MAESTRO

- Terminada la entrevista, este hombre de casi un metro noventa e imponente figura, estrechó firmemente mi mano y nos despedimos. Mientras bajaba la escalera, y en medio de los gritos de los estudiantes que protestaban, me encontré divagando de nuevo, recordando las historias

que cuentan los profesores a cerca del Maestro Akamine. Más allá de sus proezas físicas y de lo que significó su figura para el mundo del Karate, todos concuerdan en una cosa: fue un ser humano como cualquiera, pero tremendamente sabio, que afectó para bien la vida de muchas personas.

          Tal vez nunca pude conocerle, pero a través de las enseñanzas que se ganan con esfuerzo y desprendimiento en los dojos donde se practica el Kenshin, siento que detrás hay un Ser fuerte y de buen corazón, capaz de cumplir los más nobles ideales: un Maestro de Karate.

Arigató Gossai Mashitá Akamine Shihan



Malcolm Gyllen
2º Dan Dojo Sanchin
 




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